Bonarda
Esta variedad típica de Italia, conocida como Bonarda Piamontesa, es una de las más extendidas en Argentina. Principalmente, su producción se destina a elaborar vinos de calidad media, y en varietales se la suele cortar con un mínimo porcentaje de Cabernet Sauvignon para reforzar su temperamento, sin perder características.
Si bien da vinos frescos a la boca, agradables y equilibrados, últimamente se la ha buscado como alternativa al Malbec, presentando mejor comportamiento vegetativo, sin correduras en los racimos.
Son sus cualidades: generosa en color, atractiva en matices y se precia de lucir una paleta de exuberantes rojos, violetas y negros. Las frutillas, las mermeladas de frutas rojas son los primeros aromas que se recuerdan al girar una copa de Bonarda y, con atención, también aparece una nota de moras. En la boca, no conoce de mezquindades: se presenta con dulzura, se expande y se advierten esos robustos taninos maduros que tan bien han sido cuidados desde el viñedo.
Cabernet Sauvignon
Rey de los cepajes tintos, oriundo de Bordeaux, Francia, exitosamente cultivado en todo el mundo vinícola, produciendo un vino robusto, sólido, que se añeja muy bien dando pasos a aromas y sabores complejos y elegantes.
En la copa, este vino explica los secretos de su éxito. Una tinta roja, profunda y provocadora sale al encuentro de las miradas. Los terruños serán cómplices en la creación del color y algunos permitirán la magia del rubí hecho vino. Aporta al vino abundantes taninos, buen grado de maduración y gran complejidad aromática, destacándose el gusto a pimiento verde, aunque también recuerda a frutos maduros (cassis y mora) y notas de violeta y madera de cedro. Generalmente, los vinos elaborados con Cabernet son duros y de taninos ásperos en su juventud, aunque se suavizan en la vejez.
En Argentina, ocupa más 12 mil hectáreas de las tierras bendecidas con vid. Mendoza tiene el mayor y más destacado patrimonio de esta uva. En la región del norte, principalmente en Cafayate (Salta), los viñedos de Cabernet Sauvignon se encuentran a 1700 metros sobre el nivel del mar con amplias variaciones térmicas que hacen que el Cabernet salteño tenga un alto grado alcohólico. Por su parte, Mendoza tiene sus bastiones de esta variedad en la región de la Zona Alta del Río homónimo, por lo cual las uvas de Maipú y Luján de Cuyo alcanzan un buen grado de maduración y sus vinos logran un óptimo nivel de alcohol. Por último, el Cabernet de la región de los valles del Río Negro se cultiva a 300 metros de altura, alcanzando cierta complejidad aromática y resultando de paladar intenso, con un alto grado de acidez.
Los taninos del Cabernet Sauvignon tienen gran personalidad, su presencia es acosadora, es un vino robusto, que quiere dejar su impronta, quedar en la memoria. Es uno de los tintos con más experiencia para la crianza.
Cabernet Franc
Es una variedad un tanto más rústica que el cabernet sauvignon, pero es muy útil en cortes, brindando intensidad y color a sus acompañantes. También tiene aromas a pimienta, frambuesa y violetas.
Petit verdot
Es la más exótica de las uvas de Burdeos, donde sólo madura satisfactoriamente en las añadas más calurosas, mientras que en zonas más calientes puede ser exquisita, con un carácter marcadamente especiado que es muy atractivo. Originalmente, madura mucho más tarde que la Cabernet Sauvignon, aunque en nuestro país apenas podemos encontrar escasas expresiones, ya que no es una cepa característicamente argentina.
Sangiovese
Variedad italiana de la Toscana, es la base del afamado Chianti. En Argentina se la cultiva de hace largo tiempo, a veces bajo el erróneo nombre de Lambrusco.
Depara tintos fáciles con poca personalidad y amistosos, sin que se le exija demasiado, se puede utilizar para vinos finos de buena graduación alcohólica, frutados y con un excepcional equilibrio entre azúcar y acidez. En los últimos tiempos se lo elabora como varietal para la exportación, o como componente de cortes diversos, donde aporta su agradable sabor frutado y floral, con ciertos matices violetas.
Malbec
Otro cepaje originario del sudoeste de Francia, donde paulatinamente ha sido dejado de lado ya que allí no produce gran calidad. En Argentina encontró la tierra y el clima ideales para su desarrollo, dando excelentes vinos de buen color y cuerpo, de notable intensidad y concentración. Por ello se lo considera el tinto argentino más típico, produciéndose más de 16 mil has.
En las tierras mendocinas esta variedad ha desplegado toda su grandeza, principalmente en la región del Valle de Uco y la Zona Alta del río Mendoza. En Vistalba, una de las zonas más elevadas de dicha zona, logra una óptima acidez, gran cuerpo, color rubí y gran capacidad para el añejamiento y la conservación, producto de sus elevados taninos.
Al descender hacia zonas de menor altitud, baja su acidez y los taninos, el color pierde intensidad, resulta más liviano y debe bebérselo joven. En las zonas más bajas, su acidez puede llegar a ser deficiente, utilizándose para vinos de corte. Las variedades con que se la asocia, generalmente, son la Cabernet y la Merlot. También se adapta muy bien para la elaboración de vinos finos rosados.
En su color se destaca el rojo intenso, los matices violáceos, negros y azulados. En aromas, recuerda a ciruelas muy maduras o de las mermeladas de mora o guinda. Si es un vino maduro, aparecerán las notas de carnes ahumadas, cuero y pasas de uva. En la boca, el vino se expresará en todo su esplendor; si es joven, apenas una agradable aspereza impresionará el paladar; si ya tiene algunos años, será un vino de gran complejidad.
Merlot
Cepaje típico de la zona francesa del Pomerol, de gran estirpe europea cuya personalidad delinea los grandes vinos rojos de Burdeos. En Argentina se da tanto en zonas cálidas como en regiones más frías, adquiriendo en las primeras un notable carácter frutado aunque posiblemente no lleguen a ser vinos muy longevos. En las regiones más frías y altas, como el Valle de Uco mendocino o los viñedos patagónicos, expresa una mayor tipicidad. Su color es rojo rubí bastante intenso y con característico sabor a uvas muy maduras y pasas de uvas, alcohólico, aromático, con acidez tendiendo a baja. Si bien tiene cierto parecido con el Cabernet, resulta menos tánica y con menos sabor a grosella. En general, da vinos más blandos, más rollizos y que maduran con mayor prontitud.
En general, forma parte del corte de los tintos clásicos argentinos (40% Cabernet Sauvignon, 30% Merlot, 30% Malbec). Sin embargo, algunas bodegas tienen un monovarietal en sus catálogos.
Pinot Noir
Originario de Borgoña, este cepaje prefiere los suelos no excesivamente fértiles y húmedos, climas templados y no excesivamente cálidos y buenas exposiciones al sol. El Pinot Noir argentino resulta ser un vino frutado con aroma floral, aunque de poco color y estructura, son vinos de mediana intensidad, de mediana concentración tánica. Su marcado carácter frutal nos recuerda a cerezas, fresas, grosellas, violetas, vainilla, especias, regaliz, pueden captarse entre sus aromas. En el paladar, consistencia a la vez completa, suave y alcohólica. El cuerpo va unido a la suavidad. Vinificado en blanco es junto con el Chardonnay y el Pinot Meunier, base del Champagne. La crianza en roble le aporta marcadas expresiones de vainilla, tabaco y cuero.
Syrah
Uva de origen supuestamente persa, desde donde habría llegado al valle de río Rodamo (Francia) por obra de las cruzadas. Hoy está en expansión en todo el mundo ya que produce vinos oscuros, con mucho cuerpo, potentes y alcohólicos, con un gran potencial de envejecimiento. Se adapta bien a climas cálidos y en climas fríos da tintos opulentos, vigorosos, con cuerpo, gran cantidad de taninos y materias colorantes, un característico aroma a violeta y especias como el clavo de olor, y ligeros toques ahumados, así como una gran capacidad de envejecimiento. Los elegantes Syrah van desde los sabores especiados, minerales y ahumados, al púrpura oscuro y aroma a violeta de los ejemplares jóvenes. Presenta sabores que recuerdan frambuesas, grosellas, especias, cuero y alquitrán. Madura muy bien en botella, donde adquiere matices especiados.
En nuestro país, ha comenzado a despertar la atención de especialistas y consumidores. Se la considera una uva productora de vinos muy finos, en general, se elabora en forma varietal con maceración tradicional prolongada, para enfatizar sus colores y taninos. El tiempo le sienta bien porque permite redondear sus aristas y ablandar un poco la astringencia tánica que se presenta algunas veces en su juventud.
Tempranillo
Símbolo de España, su nombre se debe a que es una de las variedades que madura más tempranamente, y es una variedad que mejora notablemente los cortes en que interviene y prefiere los terrenos de fondo arcilloso o arcillo-arenoso. En su juventud, otorga a los vinos cierta dureza, pero manteniendo una ligera sedosidad, destacándose por aromas frutados y su excelente combinación con el roble.
En Argentina, está ampliamente extendida en Mendoza; pero hasta no hace mucho se utilizaba únicamente para coupages. Actualmente, algunas marcas conocidas en el mercado han elaborado varietales de esta uva, obteniendo vinos de un color rojo violáceo y con un agradable carácter frutal.
Hoy existen en el país cerca de 4.400 hectáreas de este cepaje tinto y, para placer de los consumidores, la oferta es cada vez más diversa. En Mendoza, se concentran más de 4.200 hectáreas. Los taninos robustos son uno de sus principales atractivo, traducido en un vino que impresiona agradablemente la boca. Sus aromas son los de las frutas rojas maduras, las mermeladas y los toques especiados, similares a la pimienta. Es un tinto de gran estructura y esto permite una excelente convivencia con el roble para lograr un vino de guarda. Si es así, se apreciarán notas de chocolate y vainilla que lo vuelven sumamente encantador. Sus matices púrpuras y el caudal de taninos de su notable cuerpo permiten confiar en un alentador futuro para los Tempranillos argentinos.